Falling for a house is easy. Before you write an offer, it's worth slowing down for a few questions:
- Why is it listed? A quick move, a job relocation, an estate sale — the reason can shape how flexible a seller is on price or timeline.
- How long has it been on the market? A home that's sat for a while may have more room to negotiate than one that just listed.
- What's not included? Appliances, fixtures, and window treatments aren't automatically part of the sale — worth confirming in writing.
- What do the seller's disclosures say? Read them closely, and ask about anything that isn't clear before, not after, you're under contract.
- What will inspection likely turn up? No home is perfect. Knowing the probable issues going in helps you write a stronger, more realistic offer.
None of this should slow you down for long — it just means your offer goes in with your eyes open. Happy to walk through any of it with you before you write one.
Enamorarse de una casa es fácil. Antes de presentar una oferta, vale la pena detenerse a hacer algunas preguntas:
- ¿Por qué está a la venta? Una mudanza rápida, un cambio de trabajo, la venta de una herencia: el motivo puede influir en qué tan flexible es el vendedor con el precio o los plazos.
- ¿Cuánto tiempo lleva en el mercado? Una casa que lleva tiempo a la venta puede tener más margen de negociación que una recién publicada.
- ¿Qué no está incluido? Los electrodomésticos, accesorios y cortinas no forman parte automáticamente de la venta; conviene confirmarlo por escrito.
- ¿Qué dicen las declaraciones del vendedor? Léalas con cuidado y pregunte por cualquier cosa que no esté clara antes, no después, de firmar el contrato.
- ¿Qué es probable que revele la inspección? Ninguna casa es perfecta. Conocer de antemano los posibles problemas le ayuda a presentar una oferta más sólida y realista.
Nada de esto debería detenerlo mucho tiempo; solo significa que su oferta va con los ojos bien abiertos. Con gusto lo repaso con usted antes de que la presente.